El verdadero Georg Von Trapp era, en efecto, miembro de la armada austríaca…. hasta el momento en que debido a la guerra, Austria perdió el mar. Por eso el Capitán se quedó sin barco y sin chamba. En verdad estaba deprimido y no quería hacer otra cosa que lo único que sabía hacer: navegar.
En la película lo presentan como un enemigo de los nazis…. y vaya! si lo fue en la vida real! En su casa colgaba una bandera austríaca – hecho que sorprendió a la misma María cuando llegó por primera vez. Cuando los nazis anexaron Austria a Alemania, pretendían hacer creer al mundo que en Austria las cosas seguían igual… y que los austríacos eran felices con esto de la ocupación. No sé cuántos austríacos habrán estado felices… pero Georg Von Trapp y familia no lo estaban. Para ese entonces ya se había casado con María, y guardaban sus comentarios antinazis al interior de su casa… (aunque con cuidado, pues su otrora fiel mayordomo les advirtió desde la invasión nazi que él pertenecía desde buen tiempo atrás al “partido”).
En una ocasión llegaron a inspeccionar su vivienda, la cual no ostentaba la bandera con la esvástica. Le preguntaron el porqué… y el Capitán (haciéndose el tonto) contestó que no tenían dinero para comprarse una bandera. Entonces le dieron al instante una enorme, que debía colocar de inmediato, para que así todas las casas estuvieran adornadas para cuando llegase el Führer. Georg Von Trapp contestó: “Si el Führer quiere ver mi casa decorada, tengo lindos tapices de oriente que podría colgar en la entrada”.
Lo de la “invitación” a trabajar en la armada del Tercer Reich, era cierto. Bueno. No era una “invitación”, sino mas bien una cuasi-orden. Por un lado, Georg moría por aceptar: le ofrecían uno de los nuevos U-Boot (submarinos), que se decían era lo mejor de lo mejor! (Recuerden que su primera esposa fue hija del hombre que inventó los torpedos). Así que era su gran oportunidad de volver a la acción y ser feliz con su trabajo…. y también de asegurar la estabilidad económica de su familia (que habían perdido desde la quiebra desu banco). Sin embargo, siguió caminando y pensando en voz alta - decía que era inconcebible que él trabajara para los nazis. La invitación insinuaba que en un futuro podrían trasladarse al Mediterráneo…. eso significaba: posible guerra… y Georg no estaba de acuerdo con ella.
Luego de muchas vueltas caminando con María, Georg decidió no aceptar la “invitación”.
Curiosamente ese mismo día cuando fueron a reunirse con Rupert – el mayor de sus hijos, que ya se había graduado de médico en Viena – éste les enseñó un papel donde se le “invitaba” a trabajar en un hospital: tenía que reemplazar a otro médico. Rupert se había negado a ir, pues aquel otro médico era judío, y tal era la razón por la cual lo habían sacado y trasladado a sabe Dios dónde. Rupert no estaba dispuesto a trabajar para los nazis… ni siquiera aceptaría hacer el famoso saludo “Heil Hitler”. Cuando le dijo todas estas cosas a su padre, ya se imaginarán el orgullo de éste.
Un tiempo después llegó una tercera “invitación”, esta vez a los cantantes de la Familia Trapp. En vista de su alta calidad musical, estaban invitados a cantar en …. EL CUMPLEAÑOS DEL FÜHRER. La familia se sentó a debatir sobre este tema, para ver si aceptaban o no. La verdad es que no hubo mucha demora en la decisión: Un NO rotundo.
Pero tres rechazos al Führer y al partido eran demasiado peligrosos…. éste fue el detonante, o en todo caso, lo que desencadenó la fuga de Austria. No tan espectacular como la de la película…. pero también tuvo su gran dosis de suspenso (lean el libro, no sean flojos).
En suma, Georg Von Trapp y familia fueron auténticos opositores al régimen totalitario de Hitler y compañía.