“Conocí” a la familia Trapp en 1977, cuando mis papás nos llevaron al teatro Marsano a ver “Aleluya! Aleluya!”, protagonizada por Regina Alcover y Oswaldo Cattone. También actuaban Pilar Brescia (Liesl), Pepe Cipolla (Rolf, creo), unos hermanos Villagarcía (parte de los hijos), un chico Estuardo Bartra, y no me acuerdo quién más. Posiblemente haya sido mi primera visita al teatro, pero me impresionó mucho…. y más, cuando mis papás me compraron el LP (léase “Long Play”, esos discos de vinilo grandotes que hoy ya no se usan). Este LP tiene las canciones de la obra teatral …. es decir, en castellano (traducidas por Andrés de Colbert, quien fuera el Director Musical de la obra). Así que ya en aquel entonces me aprendí de memoria todas las canciones. Mis favoritas eran ”Adiós, adiós” (So long, farewell) y ”Do-Re-Mi”. Odiaba aquélla titulada: “De 16 a 17″… aunque a mi papá le gustaba cantármela (imagínense! yo tenía apenas 7 años y ya me estaban conscientizando!). También le gustaba mucho Edelweiss.
De hecho Do-Re-Mi fue la primera melodía que aprendí a tocar en el piano. Me la enseñó mi papá (es más: comenzamos con un viejo xilófono que sonaba a lata!).
La película con Julie Andrews, no sé cuándo la vi por vez primera. Pero un día de este año 2008 en que iba manejando sola, escuché en la radio un especial sobre la banda sonora de The Sound of Music. Y no sé por qué, pero el corazón me latía con mayor intensidad…. tanto que sentía la imperiosa necesidad de llamar a alguien para que prendiera la radio. ¿Pero a quién llamar? Mi esposo es muy bueno, es de hecho genial, pero tenemos gustos musicales medio dispares…. así que na’ que ver! En cambio mi hermano era un buen candidato (ambos hemos crecido en un ambiente – digamos – abierto en lo musical. De chicos escuchábamos tanto rock, como música clásica, boleros y tangos) . Lamentablemente mi hermano no estaba. Mi salvación fueron unas amigas con quienes debía encontrarme en unos minutos… les pasé el dato, aunque no creí que me harían caso. Sin embargo, cuando nos vimos salieron los comentarios de que también ellas eran “fanáticas” de la película.
Unos días después compré el DVD para verlo con la familia – especialmente con mis hijos, para estimularles su espíritu musical, así como sucedió conmigo. Imagínense que hasta ahora me acuerdo de muchos de los textos de aquel disco de Aleluya! Aleluya!
En fin, como se imaginarán…. estamos enviciados. Hemos visto la película varias veces (con mis hijos, y también sin ellos!). Yo he revisado las escenas que más me gustan, una y otra vez (acepto donaciones de un nuevo disco, por si acaso). También me bajé de Amazon.com toda la banda sonora: es una remasterización, así que suena excelente. Y acabo de comprar un libro titulado: “The Sound of Music Companion”.
Alguna vez vi un documental sobre la verdadera historia de los Trapp…. un poco decepcionantes las diferencias con la ficción. Llegué a pensar que mejor era no seguir informándome sobre los verdaderos Trapp para no terminar condenando la película (como está ocurriendo con la última de Indiana Jones, tras sus múltiples errores respecto a nuestro país).
Sin embargo he descubierto en nuestra biblioteca casera el libro titulado: “Die Trapp-Familie”, aquél escrito por María Trapp, que diera origen a toda esta fiebre. Leerlo es de veras gratificante (y eso que está en alemán!). Y puedo decir ahora que sí, me apasiona la película (con esa actuación brillante de Julie Andrews y compañía) como también la vida de la verdadera María Trapp y su familia.
Espero que ustedes también disfruten como yo de este blog.
Bettina